aca estoy, sigo vivo!
al que se preguntaba que era de mi vida:
Esoy haciendo musica, entre otras cosas.
www.meckaspider.net
al que se preguntaba que era de mi vida:
Esoy haciendo musica, entre otras cosas.
www.meckaspider.net
flash (ahhhaaa!)
Noticia rapida poruqe ya salgo del laburo.
Estoy actualizando el sitio (como podran observar) ademas del obvio cambio estetico, estoy trabajando en la creación de un foro.
espero que sea de vuestro agrado!
Buenas gente…
Volvi aunque estoy medio colgad por algunos problemas personales..
paso a decir que esto no ha muerto solamente y que sigo trabajando en el sitio aunque no parezca.
Estoy realizando cambios internos en el sitiopara mejorar el rendimiento, asi como estoy renovando el diseño.
Pronto estarà mucho mas activo.
Por seguridad ante un ataque de spam que viene sufriendo el sitio hace unos dias, he decidido instalar un script captcha antispam. Lo que quiere decir que al comentar en un post hay que copiar las letras de una imagen debajo de la caja donde comentan y luego si presionan en el boton de enviar “presione aquí y será feliz”.
Solo eso, disculpen la molestia pero es mejor a que se llene de publicidades de paginas porno…
Les dejo aqui un cuento que estoy escribiendo, espero les guste:
Introducción:
Eran las 4 a.m. de un frío domingo de febrero.
En una triste habitación pobremente iluminada, un hombre abría sus ojos y se descubría el rostro cubierto por su largo y ondulado cabello negro, con tintes algo verdosos a la tenue luz de la habitación.
Estaba vestido con un pantalón de cuero al estilo Jim Morison, una camisa blanca completamente abierta dejaba ver en su pecho un gran tatuaje con la forma de un sagrado corazón pero envuelto en alambre de púas en lugar de espinas y coronado con tres jazmines. Del cuello colgaba de una humilde cadena una cruz de Lorena forjada en oro blanco.
En su mano un teléfono celular y un viejo rosario de madera y plata. Hacia muchos años ya que había renunciado a su fe, pero amaba el exquisito trabajo del crucifijo, por eso conservaba esa hermosa pieza, la que consideraba casi como un amuleto de buena suerte, aunque claro, también esas supersticiones eran ajenas a su forma de ser.
- Time to go Mr. Zarath.
El que hablaba en un muy británico Inglés era un hombre alto, entrado en años algo calvo y de bigotes, enfundado en un meticuloso traje negro.
- OK, Alfred. Respondió Dorian Zarath.
Le gustaba llamarlo así por su parecido al mayordomo de Batman aunque su nombre verdadero fuera Rupert.
El Acento de Zarath era marcado y casi rudo, esto se debía a que su inglés básico lo había aprendido en su estancia de un año en Berlín, o para ser más honesto, en los cabarets de de esa ciudad.
Se levantó tumbando la pipa de agua junto al viejo colchón podrido que oficiaba de cama. Tomó un saco de corte victoriano gris oscuro adornado en la solapa por un delicado camafeo con la figura de Atenea y se lo colocó sin abrochar la camisa.
Junto al colchón había una botella de absenta Belga y unos lentes estilo aviador negros, los cuales se puso luego de tomar la botella y salir detrás de Rupert.
Al salir de la habitación “privada” el panorama desolador lo tenía sin cuidado, aunque para algunos resultaría chocante. Para Zarath resultaba quizá demasiado familiar.
Prostitutas y anónimos parroquianos ebrios, o inconscientes por la dosis de heroína, metadona, o lo que fuera que encontraran a mano para evadirse de la realidad brutal de su patética existencia. Regados por la sala los cuerpos desagradables de los seres que frecuentaban aquel tugurio, daban la impresión de haber estado allí, inmóviles, por cientos de años. Como si un viejo fumadero de opio del siglo XVIII siguiera allí congelado en el tiempo entre el humo de oriente y botellas de láudano.
Capitulo uno
Punto de inflexión
Hijo de un Sacerdote excomulgado francés y una prostituta española, el Joven Zarath habia pasado su infancia en los extremos de la violencia de antiguos perseguidores de su fugitiva madre y la rígida educación cristiana de su padre.
El señor Charles Pierre Zarath era un hombre serio de una extraña expresión que mezclaba en la misma mirada sabiduría, reflexión dureza y a la vez un dejo de tristeza por algo perdido. Había tenido la misma mirada perdida desde que fue excomulgado y se le prohibió ejercer nuevamente el sacerdocio.
Claro que esto no fue simple consecuencia de su relación con la madre de Dorian, de quien ni el pobre niño sabia el nombre pues su padre se negaba a decírselo por temor a un descuido del niño que despierte nuevamente la persecución de cierto grupo que controlaba entre otras cosas, la prostitución, drogas y juegos en la degradada Paris. El mismo grupo tenia tan altas influencias que fueron quienes presionaron por la excomunión del padre Charles, para luego intentar asesinarlo junto a la madre de Dorian en varias ocasiones teniendo éxito con ella.
Charles crió al niño en Sudamérica dándole una estricta educación.
De pequeño Dorian amó las artes y la filosofía.
Sus verdaderos maestros fueron Nietzsche, Sartre, Kierkergard, Camus, Poe, Baudelaire, Wagner, Beethovenn…
Tenia un profundo amor por el arte y arquitectura eclesiásticos.
Al cumplir los 18, luego de una gran pelea con su padre por las tendencias rebeldes del joven, Charles le dijo su ultima palabra al joven.
Se fue hasta la habitación, abrió una antigua cajita de cuero con pequeñas tachas de bronce redondas y del interior forrado en un terciopelo carmesí tomo algo. Se acerco al muchacho y deposito en su mano derecha un viejo rosario de madera y plata,
- No tengo nada mas que enseñarte ni de que protegerte, dijo el padre.
Esto te pertenece.
Dorian l observó directo a los ojos, su mirada era mas triste que nunca Estuvo a punto de soltar una palabra pero se contuvo.
Sin decirse ninguna otra palabra se fueron a la cama.
La mañana siguiente Dorian comprobó al despertar que su padre ya no estaba.
Sabia de donde venía ese crucifijo y a pesar de su ateismo innato, aquel que su padre intentó vanamente en desterrar, conservo siempre a su lado el rosario.
Pero eso no importaba ya.
El mira siempre atrás puede hacerte tropezar mientras caminas, se dijo a si mismo y apretó el crucifijo, l metio en el bolsillo y salio por la puerta principal de aquel antro.